Fundamentos para las Misiones Cristianas, Guia del Mentor, MG04

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F U N D A M E N T O S P A R A L A S M I S I O N E S C R I S T I A N A S

¡Levántese Dios! (continuación)

Jesucristo. Cada vez que nos reunimos en los conciertos de oración, debemos clamar a Dios que se mueva en las áreas urbanas de la ciudad, para que pueda haber un sostenido y agresivo Avance del Reino dentro de ellos. Una de las características centrales de todo el movimiento de ¡Levántese Dios! es ver a Dios moviéndose en un sentido doble: avivamiento de las comunidades urbanas para su gloria y poder en una Iglesia renovada y revitalizada, y ver su reino avanzando entre los que viven en la ciudad y que todavía no han escuchado ni respondido al amor de Dios en Cristo. Por lo tanto, oremos durante nuestra porción de Avance del concierto por el triunfo del poder espiritual sobre el enemigo, tanto globalmente en el mundo en contextos específicos de los que sepamos, como localmente, en áreas específicas de nuestra localidad y región. Oremos que el Espíritu Santo derrame su poder sobre los siervos de Dios, de los equipos, organizaciones y las iglesias que están ganando almas, haciendo discípulos y plantando iglesias alrededor del mundo. Oremos que Dios se mueva en los lugares donde no permiten testificar de Cristo, que los corazones de los oficiales del gobierno y de los religiosos permitan a los creyentes entrar en sus sociedades y comunidades para hablar con libertad del evangelio del Reino. Ore también que el Espíritu Santo les dé a los perdidos una extraordinaria revelación de Dios y de Cristo, que Él les dé sueños y visiones como lo hizo en el caso de los de Macedonia (comp. Hechos 16.9ss.). Estas manifestaciones podrían poner un fundamento espiritual para la presentación de la Palabra de Dios concerniente a Cristo en campos difíciles y recalcitrantes. Ore para que las iglesias, denominaciones y agencias misioneras revitalizadas formen nuevas y estratégicas alianzas, lo que conducirá a una acometida evangelística y movimientos vitales entre los más duros, los más difíciles y más distanciados campos pioneros no alcanzados allende el mar y en nuestros países. Además, ore que el avivamiento de la Iglesia, tanto global como localmente, conduzca a mayores y eficaces esfuerzos para movilizar a los miembros de la Iglesia para un nuevo avance de la misión. Oremos que Dios mueva a las personas, los pastores, obreros cristianos y creyentes en general de cada congregación a orar por sus familiares y amigos no salvos, a ser capacitados para compartir su fe eficazmente, y comprometerse a redoblar sus ofrendas y contribuciones para el cumplimiento de la Gran Comisión. Ore para que muchos solteros y parejas se dispongan a hacer labor misionera como voluntarios, no meramente sobre la base de un tiempo corto, sino algunos como un llamamiento de por vida. Ore para que algunos que respondan sean enviados por el Señor de la mies a los campos que todavía están sin cosechar en las comunidades urbanas del mundo.

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