Jesús Recortado de la Imagen

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no importaba si el consumidor necesitaba o no el producto; la meta era derrotar a la competencia, sin importar la satisfacción del cliente.

Después de la Segunda Guerra Mundial, se elevó la cantidad de productos y servicios, y el concepto de venta ya no era suficiente. Con una cifra récord de ingresos, los estadounidenses pudieron darse el lujo de ser selectivos sobre los productos que querían. Por primera vez, pudieron elegir entre varios productos y comenzaron a demandar productos especializados para satisfacer sus deseos. Sin embargo, tales deseos no siempre estuvieron claros para las compañías, preguntándose: “¿Qué es lo que quieren los clientes? ¿Podemos desarrollarlo mientras ellos todavía lo quieran? ¿Cómo podemos mantener a los clientes satisfechos?” Todas las empresas de negocios se enfocaron repentinamente en las necesidades del cliente . El cambio resultante fue llamado el concepto de mercadeo , la creencia de que “la clave para lograr las metas organizacionales consiste en determinar las necesidades y deseos de los mercados objetivos, llevando las satisfacciones deseadas con mayor eficacia y eficiencia que sus competidores”. 73 El concepto de mercadeo consolidó la idea de que “el cliente es el rey”. Debido a este cambio titánico en la práctica empresarial para el consumidor individual, el individualismo fue incertado en la cultura norteamericana. El racionalismo y el individualismo mezclados En la década de 1950, mientras los tradicionalistas continuaban defendiendo la Biblia en contra de los ataques de los liberales, ellos

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