Currículo Pilar Fundamental, Edición Oficial de Certificación - Libro de notas del estudiante (Spanish Cornerstone Student Workbook)

278 / CURRÍCULO PILAR FUNDAMENTAL LIBRO DE NOTAS DEL ESTUDIANTE

perdón de nuestros pecados y nos permite dejarlos. Así como nuestros cuerpos se fortalecen por el pan y el vino, así también nuestras almas con estos símbolos del cuerpo y la sangre de Cristo. Éste es el alimento de nuestras almas: Nos da fuerza para ejecutar nuestros deberes, y nos guía hacia la perfección. Por lo tanto, si nos importa obedecer el claro mandamiento de Cristo, si deseamos el perdón de nuestros pecados, si deseamos la fortaleza para creer, para amar y obedecer a Dios, entonces no deberíamos desaprovechar ni una oportunidad para recibir la Santa Cena, y no deberíamos dar la espalda nunca a la fiesta que nuestro Señor nos ha preparado. No debemos ser negligentes frente a la buena providencia de Dios en cuanto a este propósito. Ésta es la regla verdadera: Debemos recibir la Santa Cena con tanta frecuencia como Dios nos permita. Cualquiera, por tanto, que no la reciba, sino que se aleja de la mesa sagrada cuando todas las cosas están preparadas, o no entiende esta obligación, o no le importa ni el mandamiento de nuestro Salvador agonizante, ni el perdón de sus pecados, ni la fortaleza de su alma, ni el ser refrescado con la esperanza de gloria.

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M i n i s t e r i o C r i s t i ano

~ John Wesley. “Sermon 101: The Duty of Constant Communion.” The Works of John Wesley . Vol. 7-8. pág. 148.

D. Se debe participar de la Santa Cena en arrepentimiento y fe.

1. Una de las razones por la que los reformadores protestantes se separaron de la Iglesia Católica fue porque los sacramentos eran considerados como una acción mágica en vez de una gracia de Dios recibida por la fe.

página 145 & 16

2. La Santa Cena no es un ritual mágico que hace que quien participa en la misma reciba la gracia.

Los primeros reformadores protestantes objetaron la doctrina católica conocida como ex opere operato. (Esta es una frase latina que significa “la acción es verdadera por el hecho de ser ejecutada”). Esto significa que si el sacramento era llevado a cabo, producía el efecto deseado, ya sea que la persona que lo ofrecía o lo recibía obraba en fe o no. Los reformadores objetaron que esto había causado que la gente mirara los sacramentos como algo mágico, es decir, que el bautizarse o tomar de la

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