Jesús Recortado de la Imagen
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Esta generalizada desconfianza en la Iglesia Católica Romana se extiende a los escritos devocionales de los no-protestantes a lo largo de los siglos, dejando a los tradicionalistas sin la sabiduría atesorada de Aquino, Juan de la Cruz, Juliana de Norwich y Teresa de Ávila. El segundo antagonista es el cristianismo liberal, o su contraparte no-cristiana, el humanismo secular. Ya que el método tradicional nació a partir del conflicto con las ideas liberales acerca de la Escritura, es fácil comprender por qué el liberalismo es un antagonista. Aún hoy, hay conflictos sobre la veracidad de la Biblia y se gasta mucha energía en responder las preguntas de los escépticos. Recientemente, el método emergente (junto al postmodernismo) se ha convertido en un antagonista desconcertante para algunos tradicionalistas. Aunque los emergentes vienen de un contexto tradicionalista, están más abiertos al catolicismo romano y al liberalismo, lo cual deja perpleja a una mente tradicionalista. Como resultado, a los tradicionalistas a menudo les cuesta categorizar a los emergentes (y a los postmodernistas), viéndolos como una amenaza. Enfoque de energía El método tradicional es definido por su lealtad a una Biblia racionalista y a la Cruz (para la salvación personal) , añora los días de gloria (la Reforma, los años de 1950, o algún otro periodo) y se opone a la Iglesia Católica Romana, al liberalismo o al postmodernismo. Debido a estos factores, el método tradicional enfoca su energía en retornar a un énfasis racionalista de la Biblia como medio para combatir a sus antagonistas. Por lo tanto, su lema podría ser: “Dame esa vieja religión, es lo suficientemente buena para mí”.
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