Jesús Recortado de la Imagen
Jesús Recortado de la Imagen
Con la experiencia de Cathy como audióloga, ella había asistido a decenas de seminarios para médicos, así que me dijo a qué debíamos atenernos. No habría mucho café y aperitivos para mantener a la gente despierta. No habrían bromas o ejercicios como modo de aprendizaje para la gente. Cada mesa tendría juguetes para atraer la atención de los oyentes. El tema tendría que ser interesante y el presentador perspicaz y entretenido, o los asistentes se desconectarían. El lugar debía tener un buen aire acondicionado y una buena iluminación para crear un ambiente propicio para el aprendizaje. Finalmente, dijo Cathy, podría haber una evaluación al final para garantizar que la información fue bien presentada y que la gente realmente ha aprendido algo que podría aplicar en la vida real. No es sorprendente que el seminario ocurriera tal como Cathy lo predijo. Después de que todo había terminado, hablamos de lo que habíamos aprendido, de la presentadora, la comida, el contenido del seminario y si había alguna aplicación directa para nuestras vidas. Nos alegró que no nos diera sueño. Pasó la prueba de un seminario exitoso. Pensándolo bien, se me ocurrió que los criterios que Cathy y yo usamos para evaluar nuestro seminario, son idénticos a los que los estadounidenses usan cuando evalúan un servicio de adoración: Un tema pertinente dado por un presentador experto e interesante El entorno de aprendizaje adecuado, con asientos confortables y un buen aire acondicionado Actividades rompe hielo previas al inicio de la enseñanza Transferencia de información como el objetivo principal del evento, presentada de forma que pueda ser fácil de recordar y aplicar
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